Unas personas son atraídas con
promesas de dinero, de trabajos bien remunerados y algunas veces de educación.
También hay casos
donde las personas son reclutadas mediante agencias que ofrecen trabajos y
arreglan todo lo indispensable para que la persona realice el viaje.
Generalmente el tratante corre con estos costos –por ejemplo los documentos
necesarios para salir del país, la visa, los tiquetes de viaje- para luego
poder crear una deuda. En el momento en el que la víctima llega a su destino
final, se encuentra con que la deuda aumenta día tras día, pues deben pagar por
su comida, hospedaje y otras cosas que decida el tratante.
Para que la explotación de la
víctima sea más efectiva, el tratante mantiene constantemente el control sobre
la víctima. El temor es usado para someter a las personas; por lo general esto
se hace recordando a la víctima la deuda que tiene por medio de violencia,
tortura, violaciones e intimidación. Amenazas contra la familia y los amigos
son comunes para hacer que cumplan con lo que los tratantes piden.
Además los tratantes les quitan
sus documentos de identidad y les dicen a las personas que serán deportadas y
encarceladas si acuden a la policía.
Siendo así nos
damos cuenta que las personas que llevan a cabo la trata de personas pertenecen
a una red que tiene todos sus movimientos fríamente calculados, ya que son
personas inescrupulosas que solo desean el dinero sin pensar en el mal que le
ocasionan a las ingenuas personas que hacen cautivos y a sus seres queridos.

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