A
diferencia de los migrantes irregulares o de personas sometidas a otro tipo de
abusos, las víctimas de trata tienen una serie de necesidades físicas,
psicológicas y de seguridad que requieren de atención inmediata debido al
proceso al que han sido sometidas y los grupos con los que han estado vinculadas.
Al
encontrarnos frente a una posible víctima de trata es conveniente tener buen
conocimiento sobre el tema y especialmente las tres premisas antes mencionadas
que engloban su definición: actividad o “enganche”; medios o la forma en la que
se “engancha” y propósito, es decir, si existe o no explotación.
Indicadores:
Edad: la
trata para explotación sexual y trabajos forzados generalmente se centra en
víctimas jóvenes, niños o niñas con excepción de algunos casos de mendicidad en
las que se puede utilizar a ancianos o personas con algún tipo de discapacidad.
Género: su
relevancia generalmente dependerá del tipo de explotación. Como ya hemos mencionado
la trata para explotación sexual afecta predominantemente a mujeres y niñas, ya
que la prostitución heterosexual sigue siendo la más lucrativa. En los casos de
explotación laboral, la importancia del género dependerá del contexto entre los
trabajos que tienen mayores exigencias físicas (minas, construcción, pesca) que
afectan principalmente a los hombres y aquellos como trabajo agrícola, maquila,
servicio doméstico, matrimonios serviles, entre otros, en los que las víctimas
generalmente son mujeres.
Nacionalidad: la
oferta de víctimas sujetas a la explotación por lo general combina factores
como pobreza, discriminación, falta de oportunidades y desigualdad de género.
El conocimiento de las condiciones locales, regionales y nacionales, así como
las tendencias y el modo en que opera la trata en los distintos contextos
resultan de gran utilidad.
Documentación: la
posesión o ausencia de documentos de identidad o de viaje también dependerá del
contexto y las circunstancias en los que se haya dado la trata. En los casos de
trata interna (al interior de un país), la posesión de documentos puede no
tener el mismo significado que en aquellos de trata internacional (a través de
fronteras), pero debe tenerse en cuenta que comúnmente la retención de
documentos es utilizada por los tratantes como mecanismo de control, presión y
extorsión.
Una entrevista a una persona que es o ha sido víctima
de trata puede llevarse a cabo cuando ella aún se encuentra en esa situación o
cuando de alguna manera haya salido ya de la experiencia. En ambos casos los
riesgos para su integridad física y psicológica no deben ser subestimados.
No se debe pensar que todas las mujeres que han sido
víctimas de trata de personas están traumatizadas, se consideran a sí mismas
víctimas, detestan a sus captores o desean escapar e irse a casa.
Muchas están en circunstancias confusas en las cuales
pueden tener sentimientos contradictorios y ambiguos. Por ejemplo, es común que
las mujeres tengan una relación íntima con alguien de la red de trata de
personas o relacionado con ésta, o que sientan lealtad, gratitud o por lo menos
dependencia hacia un individuo relacionado con su cautiverio.
Asimismo, muchas mujeres no se perciben a sí mismas
como víctimas de trata de personas (la mayoría no saben lo que es) y no quieren
que se les trate como tal. Ellas pueden considerar su situación como consecuencia
de una situación equivocada, debido a la cual se vieron obligadas a cumplir con
los términos de su contrato. Algunas mujeres pueden considerarlo como una
situación temporal en la cual tratan de ganar lo suficiente como para pagar la
deuda para posteriormente mantenerse a sí mismas o a los familiares que dejó en
casa. Incluso, las mujeres pueden no percibir su situación laboral como de abuso
o cercana a la esclavitud y pueden no quejarse del trabajo en sí mismo sino de
las relaciones de explotación.
Estas complejidades pueden dificultar acercarse a las
víctimas, ganar su confianza, obtener su cooperación, conseguir respuestas
veraces y comprender en su totalidad sus decisiones y reacciones. Adoptar
medidas de seguridad adecuadas así como procedimientos éticos, beneficia tanto
a la entrevistada como al entrevistador.
Si se les aborda de una manera sensata y sin
prejuicios, muchas víctimas se benefician de la oportunidad de contar su
historia. De manera similar, en la medida en que la persona sienta que se le
respeta cada vez más y que su bienestar es una prioridad, es muy posible que dé
detalles íntimos y precisos acerca de su experiencia. Los factores que afectan
la seguridad y bienestar de una persona que ha sido víctima de trata de
personas son los mismos que afectan el desenmascaramiento de la actividad.


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