“En el
aeropuerto me despedí de mi hijo de tres años, estaba llorando y decía que me
quería acompañar. Era mi desesperación por darle una vida mejor lo que me
impulsó a dejarlo con mis padres e ir a Líbano a trabajar como sirvienta [...]
en la oficina de la agencia de Beirut me quitaron el pasaporte. Los empleados de
la agencia nos pusieron a todas las mujeres en una fila y nos examinaron como
si fuéramos aspiradoras.
Me
vendieron a una mujer rica quién me llevó a un cuarto piso de un edificio de
condominios [...]”. Beatriz, víctima de trata de Sri Lanka Lucila y yo salimos
de nuestro pueblo en compañía de “Pepe”, viajamos muchas horas, cuando por fin llegamos
a una casa de dos pisos en el sur de México [...] Nosotras pensamos que nos
iban a llevar a una casa para hacer limpieza y nos iban a pagar, porque somos
pobres, pero no pensamos que fuera a estar tan lejos, nunca antes habíamos
salido de nuestro pueblo. Nos llevaron a un cuarto donde había una cama muy grande
y más niñas como nosotras, tres de ellas estaban amarrando a otra niña de las
manos y los pies y también le pusieron chocolate líquido en su cuerpo desnudo.
En el cuarto también estaban otros tres señores con un aparato que nos dijeron
que era una videocámara y grababa todo lo que hacíamos.
Nos
pegaban muy fuerte si alguna no hacía lo que ellos decían, pero se la pasaban
gritándonos y hablándonos con groserías”. Lucila y Sandra, 11 y 12 años
respectivamente, de Oaxaca, México.
Como se
ha mencionado, cualquier persona puede ser víctima de trata. No obstante, se ha
evidenciado que el grupo más vulnerable lo ocupan fundamentalmente las mujeres,
las y los niños, especialmente cuando se habla de explotación sexual,
servidumbre y algunos sectores de explotación económica como el trabajo
doméstico, el agrícola o las maquiladoras.
Es
decir, a pesar de que el Protocolo contra la Trata no define a este crimen bajo
un criterio de género, afecta a las mujeres y las niñas de forma desigual, no
sólo por ocupar un número mayoritario entre el total de víctimas, sino porque
la trata de mujeres tiende a tener un impacto más severo dadas las formas de
explotación a las que están sometidas y cuyas consecuencias son traumatizantes
y devastadoras para su integridad física, psicológica y emocional.
De
acuerdo con evidencias concretas, las víctimas directas o potenciales de trata
suelen ser mujeres de entre 18 y 25 años de edad con niveles de ingreso nulos o
deficientes, baja educación, desempleadas o con perspectivas precarias de
empleo y uno o más dependientes directos.
Existen
también evidencias de la creciente utilización de niños y niñas cada vez más
pequeños con fines de explotación sexual, pornografía y trabajos forzados. La
venta o el secuestro de personas menores de edad para estos propósitos están
tomando dimensiones cada vez más preocupantes. Esta situación refleja la
demanda de los abusadores la cual generalmente está basada en percepciones, estereotipos
y exigencias determinadas.
Por
ejemplo, según la INTERPOL, en algunos países de África, cada vez son más las
niñas objeto de trata para la explotación sexual comercial debido a que los
“consumidores” creen que las relaciones sexuales con infantas vírgenes curan el
SIDA o que las niñas y los niños transmiten menos enfermedades venéreas.
Por lo
general, en lo que se refiere a la explotación sexual comercial, ésta concierne
a niños, niñas y mujeres jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad
social: desplazados, refugiados, en situación de calle, víctimas de violencia
familiar o abuso sexual doméstico, entre otros. Cabe subrayar que en este punto
no hay un sólo perfil pues el fenómeno puede tocar todas las capas sociales.
También
hay adolescentes y jóvenes de clase media y con cierto nivel educativo que son
reclutadas con falsas promesas de empleo como acompañantes, edecanes o modelos.
En
otras palabras la pobreza, la discriminación, la desigualdad de género, la
falta de oportunidades económicas, el desconocimiento y la promesa de
beneficios materiales son algunos de los elementos claves que inciden en la
problemática de la trata.


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